Ventajas de cultivar con esquejes

Cultivar a partir de esquejes en vez de semillas es el método de cultivo más profesional que, además de conseguir el mayor número de cosechas anual presenta múltiples ventajas más:

  • Clones de la planta madre (se mantiene exactamente la misma genética).
  • Altura del cultivo uniforme.
  • Ahorro en la compra de semillas. 
  • 0 perdidas de semillas no germinadas.
  • Ahorro de tiempo y de energía desde que plantamos la semilla hasta que se puede poner a florecer.
  • Obtención 100% garantizada de plantas hembra.
  • Máximo rendimiento por m2.

Estas ventajas, donde se aprovechan al máximo es en el cultivo de interior con armario de cultivo, donde debemos de tener dos apartados, uno para la planta madre (según las dimensiones del indoor), siempre a 12 horas de luz, y otro apartado de floración a 18 horas, donde colocaremos los esquejes una vez retirada la cosecha anterior.

Esquejes en 10 pasos

  1. Selecciona una rama baja y corta un trozo de unos 15 centímetros, con un cuchillo o tijeras afiladas. Debes de hacer un corte a medio camino entre dos nudos.
  2. Mete el esqueje en un vaso con agua inmediatamente. Si lo dejas fuera, puede entrar una burbuja de aire y provocar la muerte por asfixia del esqueje.
  3. Prepara una pequeña maceta con tierra de saco de calidad, sustrato de coco, lana de roca o una mezcla de vermiculita. Riega bien la tierra o medio de cultivo empleado y haz con un lápiz un agujero para meter el esqueje.
  4. Saca el esqueje y sumerge el extremo que se va a introducir en el medio de cultivo (2 o 3 cm) en un producto enraizador (en líquido o en polvo) para que estimule el crecimiento de las raíces. Si son hormonas en polvo, sacude un poco el esqueje para que se desprenda el sobrante.
  5. Planta el esqueje en el agujero de la maceta y aplasta la tierra ligeramente alrededor del tallo para que se mantenga firme. Es muy importante que al menos un nudo del tallo quede bajo tierra (de ahí saldrán las raíces) y otro por encima.
  6. Pulveriza el esqueje con agua y coloca la maceta en un mini-invernadero o propagador, sino dispones de el, dentro de una bolsa de plástico. Vale cualquier lugar donde la humedad sea muy alta, cercana al 100%.
  7. Pasados tres días, deja abierta una pequeña ranura del propagador para que la humedad baje un poco. Durante las siguientes dos semanas, ve abriendo poco a poco las ranuras de ventilación.
  8. Pulveriza los esquejes cuando sea necesario para evitar que baje demasiado la humedad.
  9. En dos o tres semanas verás salir las raíces por los por los agujeros de drenaje de la maceta y el esqueje comenzará a crecer. Ya lo puedes trasplantar a una maceta mayor y sacarlo del invernadero.
  10. No lo pongas a pleno sol o debajo de la luz de alta presión de sodio inmediatamente. Déjale unos días para que se vaya fortaleciendo.